La "revolución" de los idiotas
Ayer fui testigo de un acto que me causó sorpresa, indignación y mucha tristeza; unos jóvenes por mi casa que se preparaban para la visita política que realizó el día de hoy Gustavo Petro al municipio de Cartago, hacían alarde y posaban orgullosos junto a una bandera del grupo terrorista M-19.
Y mi tristeza es por que me parece inverosímil, que jóvenes, de buen estrato social y seguramente estudiantes, sientan tal admiración por este tipo de grupos terroristas que solo le aportaron al país, guerra, sangre, rencor, violencia y un legado de maldad y miseria que se ha esparcido por todo el continente, bajo el discurso de una falsa revolución, que ha dejado miles de personas asesinadas, poblaciones en la miseria y a sus países en completa vulnerabilidad.
Foto: Radio Santa Fe
No comprendo que lleva a estos jóvenes a apoyar este tipo de grupos, y no me refiero solo a los seguidores del grupo terrorista del M-19, de la misma forma es normal ver, sobretodo en Medellín, muchachos con gorras, camisetas y calcomanías en sus vehículos de la imagén de Pablo Escobar, u otros que incitan al odio y hacen llamados, al más allá, a asesinos como Carlos Castaño para que silencie personas y lo peor retratos de terroristas como El Ché Guevara y Manuel Marulanda Vélez en las universidades; es una vergüenza Nacional.
Alemania, país que fue gobernado por el Nacionalsocialismo, régimen NAZI, entre los años de 1933 y 1945, actualmente tiene un artículo en el código penal donde se establece que: "quien públicamente o en una reunión niegue, apruebe o minimice un acto cometido durante el régimen nacionalsocialista... será castigado con una pena privativa de libertad hasta cinco años". Esto, en cierta medida, con el fin que las futuras generaciones alemanas, conozcan bien su historia y no repitan estos actos de racismo, discriminación, violencia y sangre que su propio país le ocasionó a otros a manos del fascista Adolf Hitler. Obviamente en nuestro país las leyes son más flexibles ante este tipo de actos, en Colombia no solo se permiten que se erijan monumentos a terroristas, en el caso de "Tirofijo", si no que en las universidades pueden tener plazas que lleven el nombre de guerrilleros como la plaza del "Cura Camilo Torres" y ni nos inmutamos por que estos revolucionarios de pacotilla izan banderas del terrorismo en plazas públicas en medio de actos políticos.
Viendo estos shows de populismo y revolución emulada de líderes narcoterroristas, llego a estas dos conclusiones, o los los jóvenes colombianos no han estudiado la historia de nuestro país o consideran que estos actos de demencia terrorista perpetuados por más de 50 años, representan la legítima expresión de la revolución. Nada, ningún ideal, no hay razón alguna que justifique las masacres perpetuadas por las FARC, ni el holocausto en el Palacio de justicia que hizo el M-19, menos las masacres campesinas a manos de las AUC o las bombas que estalló Escobar en el centro de las ciudades. Todos, absolutamente todos, son terroristas, asesinos que actuaron por mano propia, por poder y fortuna, y nunca, por ningún motivo, algún colombiano que quiera su país y trabaje o estudie a diario por el bienestar propio y de su familia puede verse identificado por alguno de estos antagonistas de la Paz. Tristeza me da que el presente de nuestro país no tenga claro entre reclamar sus derechos legítimamente o querer imponerlos a la fuerza, a cuenta de bala, sangre y "revolución".


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